Zara

Zara01¡Hola humano! Yo soy Zara, la pastora catalana más guapa de todo Pinto.  ¿Quieres conocer cómo llegué hasta aquí?

Hace mucho, muuuucho tiempo (vaya, ¡no recuerdo cuánto!)  yo vivía en Logroño.  Una protectora me rescató de la perrera cuando yo tenía dos meses y me llevaron con ellos.  ¿Quieres saber cómo era entonces? Mira, mira:

Zara08

Allí conocí a Luna.  A ella también la rescataron, pero no de la perrera sino de un contenedor de basuras.  ¿Por qué hacéis eso los humanos? ¿Acaso somos basura? emoticono-triste

Enseguida nos hicimos grandes amigas y jugábamos juntas en la protectora, es bueno tener amigos.  Pero, aunque nos cuidaban y nos querían, la vida allí era difícil.  Luna estaba muy triste y yo era la única que quería jugar con ella.

Poco después nos adoptó una familia a las dos.  Ahora tendríamos un techo, una cama, caricias, juegos con humanos, no tendría que pelear por la comida… ¿se puede ser más feliz? ¡¡Por fin alguien nos quería!!

Pero la felicidad duró poco.

Todavía no sé por qué, pero esa familia nos devolvió en cuanto dejamos de ser cachorritos.  De nuevo volvíamos a la protectora.

Yo estaba muy triste.  Pero mi amiga Luna estaba tan, tan triste que yo procuraba divertirla, jugaba con ella mordiéndole las patas, la ladraba mientras movía mi rabito, la consolaba en sus momentos tristes, la tranquilizaba cuando se ponía nerviosa… en fin, lo que hacen los amigos, ¿no?

Pero no era suficiente.  La tristeza la estaba apagando poco a poco.

Zara04Menos mal que un tiempo después comenzó a venir a la protectora una humana muy simpática, Pilar.  Ella nos llevaba de paseo en su coche junto con otra perrita mayor.  ¡Yo me quedaba dormida en cuanto me tumbaba en esos asientos tan blanditos! Fue una época muy bonita, siempre recordaré esos paseos (nosotras no sabíamos pasear con correa, pero Pilar nos enseñó) y todavía hoy me gustaría repetirlos.

Pero todos los paseos en coche, todos mis juegos, todo… todo parecía inútil.  La tristeza de Luna era cada vez mayor.  Estaba perdiendo mucho peso y la vida en la protectora, incluso conmigo a su lado, no parecía ser suficiente.

Un día muy triste, cuando el sol brillaba sin calentar, Pilar vino con otra mujer y adoptaron a Luna.  Por fin Luna encontró un hogar donde jugar, dormir tranquila, ser querida, ser feliz…  ¡Adiós, amiga!

Me alegré mucho por ella, pero entonces me di cuenta de que yo también necesitaba amor.  Hasta ese momento no me había dado cuenta de lo mucho que todos necesitamos amor.  TODOS.

Estaba sola.  Ya no tenía a mi amiga para jugar.  Los días pasaban lentos, iguales,  apagados.  Y yo me iba apagando con ellos…

…hasta que llegó Isabel, mi ángel.

Zara con su ángel

Con ella sí llegó el amor verdadero.  Ella me ha dado más cariño del que yo imaginé que podría existir; me ha hecho disfrutar de nuevo con los juegos con mi nueva amiga, la loca de Siria;  me ha cuidado cuando he estado enferma;  sé que lucha por mí y que me quiere con locura, ¡ojalá ella pudiera saber cuánto la quiero yo!

Zara12Ahora soy feliz.  Y algo me dice que siempre lo seré…

¡Nos vemos en los parques!

Si no dejas un comentario, mi perro te morderá el culo.

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